domingo, 11 de abril de 2010

ELIMINACIÓN DE EXCRETAS

ELIMINACIÓN DE EXCRETAS

La eliminación de las excretas humanas y animales y de las aguas servidas en general (líquidos cloacales) es un asunto muy relacionado sanitariamente con el agua de bebida, las posibilidades de contaminación de los suelos y de las aguas de riego. Además, es una necesidad sanitaria por la importancia que desempeña en la producción de infecciones.

COMPOSICIÓN DE LOS LÍQUIDOS CLOACALES

Cada individuo produce al año 48.5 kilos de materia fecal y 438 litros de orina.


El 99% de los líquidos cloacales es agua y el 1% restante está constituido por sólidos. La mayor parte de estos es materia orgánica la cual constituye un buen medio de cultivo para las bacterias.


Los elementos perjudiciales de un líquido cloacal lo constituyen los microorganismos patógenos y las materias orgánicas de putrefacción. También existen substancias tóxicas que no son de putrefacción como las sales de arsénico, cianuros, fenoles, etc., que provienen de residuos industriales y cuya toxicidad se anula al diluirse en el curso del líquido cloacal.


Además de la posibilidad de interconexiones con la red de agua potable y filtraciones a través de las cañerías del alcantarillado, los líquidos cloacales presentan el peligro de su destino final que puede hacerse en una masa de agua o en un terreno. El destino del afluente final de un alcantarillado es de la mayor importancia para la salud de la población, porque la descarga de estos líquidos puede provocar la contaminación de los abastos de agua potable, de criaderos de mariscos, de aguas de balnearios; la mortandad de peces en la zona de descarga; dificultades en la navegación; desvalorización de suelos, y mortandad de animales.

ALCANTARILLADOS URBANOS

El alejamiento de las excretas y aguas servidas producidas en las viviendas de una ciudad, se efectúa por medio de conductos impermeables subterráneos unidos en forma de red que reciben el nombre de cañerías. Estas cañerías desembocan por grupos en otras de mayor diámetro llamadas colectores, y estos a su vez desembocan en un colector único, el que recibe el nombre de canal de desagüe, el cual lleva los líquidos cloacales al sitio de destino final que puede ser un río, un lago, el mar o el suelo. El conjunto de estas obras recibe el nombre de alcantarillado.


Los alcantarillados pueden ser de dos tipos: UNITARIOS, que son aquellos que recogen en un solo sistema tanto las aguas servidas como las aguas de lluvia, y SEPARADOS, que son aquellos que cuentan con un sistema para las aguas servidas y otro independiente para las aguas de lluvia. La elección del tipo esta condicionada por circunstancias locales. Cuando el afluente final va a ser sometido a tratamiento, se prefiere el tipo separado porque evita el incorporar gran volumen de líquido constituido por las aguas de lluvia y del lavado de calles, que son inofensivas. En los países y ciudades donde no llueve mucho, conviene el sistema unitario.


La movilización de las excretas en el alcantarillado se hace por arrastre por agua y por gravedad, por presión ó por aspiración. El método por gravedad es el más utilizado. Las cañerías van aumentando de diámetro y mantienen cierto declive para que el agua circule por gravedad. En las confluencias de las cañerías hay cámaras de inspección y de aseo. La limpieza de la red se hace por medio de inyección de agua de ríos o canales o por depósitos que existen de trecho en trecho en la red. La ventilación se hace por ventanas colocadas en los registros a través de los orificios de las tapas de entrada a las cámaras de inspección.


Como se dijo anteriormente, el punto de mayor importancia sanitaria en la eliminación de los líquidos cloacales es el relacionado con su destino final. Este puede ser: dilución en un curso de agua (la dilución mínima es de 1 parte en 100 de agua); incorporación en la tierra; tratamiento y depuración en plantas especiales y luego aprovechamiento industrial o eliminación al terreno o a cursos de agua.