martes, 7 de septiembre de 2010

TÉCNICA DE INYECCIÓN INTRAMUSCULAR

TECNICA DE INYECCIÓN INTRAMUSCULAR

La vía intramuscular es una de las cuatro vías parenterales que existen para la administración de medicamentos. A la hora de administrar una medicación se debe de actuar sistemáticamente, cumpliendo una serie de pasos:

Preparar el material necesario.
Preparar el medicamento.
Elegir el lugar de inyección.
Administrar el medicamento.

Preparación del material necesario para la administración intramuscular de los medicamentos.

El material que se precisa es el siguiente:

• Antiséptico.
• Jeringa: La cantidad de fármaco que hemos de administrar será la que determinará su capacidad.
• Agujas: Emplearemos una aguja para cargar la medicación y para inyectarla intramuscularmente (longitud de 25-75 mm, calibre de 19-23G y bisel medio).
• Gasas o algodón.
• Guantes (no es necesario que sean estériles).


Preparación del medicamento a administrar intramuscularmente.

Antes de realizar cualquier procedimiento hay que lavarse las manos y enfundarse unos guantes que, no es necesario que sean estériles. Por otro lado, a la hora de cargar cualquier medicamento en una jeringuilla hay que tener en cuenta varios aspectos:

1) Los medicamentos inyectables pueden encontrarse dentro de dos tipos de recipientes de cristal, las ampolletas o los viales:

• Las ampolletas se caracterizan por tener un cuello largo que presenta una constricción en su base, mientras que los viales tienen un cuello corto coronado por un tapón de plástico duro que está forrado externamente por un metal.
• Las ampolletas constituyen un sistema cerrado que, una vez roto el cuello, pasan a ser un sistema abierto. Esto es: se puede aspirar el líquido fácilmente a través de la abertura que hemos creado.
• Los viales constituyen un sistema cerrado por lo que, para poder extraer sin dificultad su contenido, se debe de inyectar previamente en su interior un volumen de aire igual al volumen de la sustancia que albergan y que queremos extraer.

2) La medicación puede venir presentada para administrarla directamente o mezclándola previamente con un disolvente. Así la encontraremos en forma líquida o como polvo, ya sea suelto o prensado. Cuando haya que mezclar el fármaco con un disolvente trabajaremos con dos recipientes: uno que contiene el fármaco y otro que contiene el disolvente. Por otro lado, debemos de tener en cuenta que:

• Hay que leer siempre las instrucciones. Así sabremos cómo se debe realizar la mezcla, la cantidad de disolvente que se precisa, si se puede desechar o no parte de éste, cuál es su composición (a veces pueden contener parte del principio activo o anestésico), etc.
• Los pasos para conseguir la mezcla son, por este orden: cargar el disolvente en la jeringuilla. Introducir la cantidad de disolvente indicada en el recipiente que contiene el fármaco. Homogeneizar la solución si es necesario (en muchos casos se homogeniza espontáneamente al mezclar ambos productos). Cargar la solución nuevamente en la jeringuilla.
• Para conseguir una solución homogénea nunca agitaremos la mezcla pues, además de formarse espuma, se pueden producir cambios que modifiquen su farmacodinámia. Lo que se debe hacer es rotar el recipiente (normalmente es un vial) entre las palmas de las manos hasta homogeneizarla.

Instrucciones para cargar en una jeringuilla un medicamento inyectable a partir de una ampolleta

• Tome la ampolleta y golpee suavemente su parte superior con un dedo, así todo el contenido pasará a la parte inferior del recipiente.
Coloque una gasa pequeña alrededor del cuello de la ampolleta con el fin de evitar un posible corte.
Sujete la ampolleta con la mano no dominante. Con los dedos pulgar e índice de la otra mano, rompa el cuello de la ampolleta en dirección opuesta a usted.
Tome la jeringa que previamente había preparado con la aguja de carga e inserte ésta en el centro de la boca de la ampolleta. No permita que la punta o el cuerpo de la aguja toquen el borde de la ampolleta. Si ello sucede, deseche el material y reinicie el procedimiento.
Incline ligeramente la ampolleta y vaya aspirando el medicamento con la jeringa. Recuerde que para movilizar el émbolo no debe apoyarse en éste, sino en las dos lengüetas que posee la jeringuilla: la del propio émbolo y la del cuerpo.
Una vez cargada toda la medicación, saque la aguja de la ampolleta. Sostenga la jeringa con la aguja apuntando hacia arriba para que el líquido se asiente en el fondo de la jeringa. Golpee la jeringa con un dedo para favorecer que asciendan las burbujas de aire que se puedan haber aspirado. Tire levemente del émbolo para que si queda algo de líquido en la aguja éste caiga al cuerpo de la jeringuilla. Ahora empuje suavemente el émbolo hacia arriba para expulsar el aire, procurando que no se pierda nada del líquido. Ya tiene la medicación cargada. Proceda ahora a cambiar la aguja de carga por la que vaya a utilizar en el paciente. No se recomienda purgar la jeringuilla con esta última pues hay soluciones que, al contacto con el metal, se cristalizan y obstruyen la aguja.

Instrucciones para cargar en una jeringuilla un medicamento inyectable a partir de un vial

Conecte la aguja de carga a la jeringa elegida.
Retire el protector de la aguja.
Cargue la jeringa con un volumen de aire equivalente al volumen de sustancia que vaya a extraer.
Retire la tapa metálica del vial y desinfecte la parte que queda expuesta con un antiséptico.
Inserte la aguja por el centro del tapón (es más delgado y más fácil de penetrar) e inyecte el aire en el vial sin dejar que el émbolo se retraiga. Procure que el bisel de la aguja quede por encima de la medicación, sin introducirse en ella, pues así se evita la formación de burbujas y se facilita la extracción posterior del líquido.
• Tome el vial con la mano no dominante a la vez que con la otra sujeta firmemente la jeringa y el émbolo.
Invierta el vial. Mantenga la aguja en la misma posición: ahora, al haber invertido el vial, quedará cubierta por el líquido (se previene la aspiración de aire).
Permita que la presión positiva del aire introducido llene poco a poco la jeringa con el medicamento (la presión impulsa el líquido hacia la jeringuilla y desplaza el émbolo). Tire un poco del émbolo si es necesario.
Desinserte la aguja del tapón del vial. A veces la presión existente en éste puede hacer que al realizar esta maniobra salga algo de líquido y nos salpique. Para evitarlo, tenga la precaución de volver a colocar el vial en su posición original (recuerde que para extraer la medicación lo había invertido).
Si lo que ha extraído es la medicación, aquí ha acabado el procedimiento de carga. Si lo que ha extraído es el disolvente y ahora tiene que introducirlo en el vial de la medicación, actúe siguiendo los pasos que se han detallado hasta ahora. La única diferencia es que no tendrá que cargar la jeringuilla con aire, pues ya la tiene cargada con el disolvente.
Purgue la jeringuilla como ya se explicó anteriormente.

Elección del lugar de la inyección.

Las zonas donde se pueden administrar los medicamentos intramuscularmente son la dorsoglútea, la deltoidea, la ventroglútea y la cara externa del muslo. A la hora de elegir el lugar de punción tendremos en cuenta la edad del paciente y su masa muscular, la cantidad de medicamento a inyectar, si es una sustancia más o menos oleosa, etc.

Las características principales de cada una de las áreas se describen a continuación: